Hoy, retomo estas alquimias. Me monto en el carro de la memoria y regreso al patio de la abuela. Es que necesito bajarme de esta noria que me tiene de vértigo en vértigo. Se me hace imperioso salir de este claustro que me lleva al dolor intenso. Tengo que encontrarme en esa esquina del laberinto donde me decidí sombra, muesca, otredad. Tengo que sumergirme en las aguas arrobadoras del ilán ilán. Y sumergida en el baño de ilán ilán, acariciaré mi alma en busca de ese sosiego del que mi abuela en sus cantos hablaba.